El Presidente defendió la adjudicación a una empresa india tras la derrota de Tenaris en la compulsa internacional y rechazó pagar precios más altos. Techint evalúa denunciar dumping, mientras la UIA pidió una resolución rápida para no afectar una obra estratégica.
Desde Mar del Plata, donde encabezó actividades oficiales, el presidente Javier Milei se involucró de lleno en la polémica generada por la licitación para la construcción de un gasoducto clave en Vaca Muerta, que enfrenta al Gobierno nacional con el Grupo Techint y abrió un debate sobre apertura de importaciones y competencia desleal.
El conflicto se inició luego de que Techint dejara trascender que analizaba realizar una presentación judicial tras perder una licitación millonaria frente a la empresa india Welspun. El proceso, impulsado por el consorcio energético Southern Energy, contempló la compra internacional de 480 kilómetros de tubos para una obra que llevará gas desde Vaca Muerta hasta el puerto de San Antonio Oeste, en Río Negro.
En total se presentaron 15 ofertas de empresas de Argentina y del exterior, entre ellas de España, China, India, México, Japón y Turquía. Finalmente, la adjudicación quedó en manos de Welspun, que ofertó USD 203 millones, con condiciones flexibles de pago y garantías, un monto aproximadamente 40% inferior al presentado por Tenaris, la filial de Techint, que cotizó unos USD 90 millones más.
Desde el grupo liderado por Paolo Rocca sostuvieron que la firma india incurre en dumping, al producir con insumos de origen chino que le permitirían ofrecer precios por debajo del mercado. Ante esa posibilidad, el Gobierno dejó en claro su postura. “No vamos a pagar más caros los caños”, señalaron fuentes cercanas al Presidente, en referencia a una eventual denuncia que debería analizar la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE).
La Unión Industrial Argentina evitó pronunciarse públicamente, aunque fuentes de la entidad afirmaron que se trata de “un conflicto entre privados” y advirtieron que debe resolverse “con rapidez y responsabilidad”, dado que se trata de una obra estratégica para la competitividad energética, la inversión y el empleo. También remarcaron la necesidad de “reglas claras, respeto institucional y diálogo”.
El propio Milei salió a responder desde su cuenta de X y cuestionó las críticas a la apertura de importaciones: “Si ves ‘periodistas’, ‘economistas’ y políticos hablándote de la industria del acero y los prejuicios que causa la apertura, ya sabés quién le llena el sobre…”.
Un día antes, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, había defendido la decisión oficial. “La firma de Rocca ofreció los caños 40% más caros”, sostuvo, y advirtió que aceptar esa propuesta habría implicado “menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo y menos exportaciones”. Además, rechazó la posibilidad de otorgar un derecho de preferencia para igualar la oferta, al considerar que afectaría futuras licitaciones.
Mientras tanto, el Gobierno no prevé modificar el contrato con Welspun y aguarda una eventual presentación formal ante la CNCE para definir los próximos pasos. La discusión, en paralelo, reavivó el debate sobre el impacto de la apertura comercial en la industria nacional y los costos estructurales que enfrenta el sector productivo argentino.
RADIO SUDAMERICANA


Polich: “Estamos trabajando en obras pluviales importantísimas”
Alerta en Ushuaia por el aterrizaje de un avión militar de EE. UU.





